Dolor, dolor, dolor. 

Un dolor que parece que tenemos que explicar cada vez que aparece. 

-¿Qué te pasa?

-Es la endometriosis. 

-¿La endoqué? 

Es por la mañana y como todas las mañanas desde hace aproximadamente un año, me siento enferma. Siento que todo mi interior se está retorciendo, que mis intestinos trabajan más de la cuenta, que tengo que ir al baño tres veces seguidas cada vez que me levanto. Y no, no es agradable. 

Siento pinchazos en el abdomen y tengo un quiste de 3 o 4 centímetros en el ovario izquierdo que quiero olvidar pero el DOLOR no me deja. 

Odio mirarme al espejo en estos momentos y ver las cuatro cicatrices de la laparoscopia. Me gustaba más mi ombligo anterior, mi barriga sin marcas. 

Sólo me queda pensar que este nuevo quiste desaparecerá. ¿Realmente los quistes desaparecen? ¿O solo me lo ha dicho el ginecólogo para que me tranquilice?

No me gusta estar enferma. No quiero ir a clase fingiendo que me encuentro genial ya que no es un dolor que me incapacite. Se necesita ser muy fuerte para dejarme sin ganas de nada. Aunque hoy, tristemente, va por el camino correcto. 

Hace una semana que comencé a tomar SEASONIQUE, una píldora anticonceptiva con la que te viene la menstruación cada tres meses. ¡Cuatro reglas al año! ¡Tres veces menos de dolor! Sin embargo, estoy notando muchísimo los cambios hormonales, sobre todo en lo que a mi personalidad respecta. Alegría, tristeza, enfado, mucha tristeza, desolación, euforia… y así todo el día. 

No me soporto a mí misma y estoy soportando un dolor que ya se me hace insoportable. 

Cambio y corto. Voy al baño a ver si mi interior se calla un poco. 

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